lunes, 10 de julio de 2017

Crónica del concierto de Aerosmith en el Heliodoro Rodríguez López, Tenerife (08/07/2017)

Calificación:
“Histórico” es el primer adjetivo con el que podría describir el concierto que en la noche del 8 de julio de 2017 se vivió en Santa Cruz de Tenerife, y, más concretamente, en el estadio Heliodoro Rodríguez López.

Aerosmith, la legendaria banda americana de Hard Rock, visitó la isla canaria por primera vez en su vida para concluir el Aero-vederci Baby! Tour que, supuestamente, es el último que los “chicos malos de Boston” darán en Europa.

Un show que pasará a la historia

Empecé la crónica con el término “histórico” por dos razones:

-          Fue un concierto histórico para Tenerife, una isla que musicalmente siempre ha apostado por otros géneros y artistas como Shakira, Maná, el tan odiado Maluma, Ricky Martin,…dejando al Rock siempre en un segundo lugar. Hasta hace pocos meses, si le preguntabas a un chicharrero (que es como se conoce cariñosamente a los habitantes de Tenerife, y más concretamente a los de Santa Cruz, su capital, por el acontecimiento musical más importante para la isla en su historia, el 99,9% de los encuestados te diría que el concierto que Michael Jackson dio en 1993 o la visita que los Beatles hicieron al norte de la isla donde se alojaron durante un par de días para descansar de las largas giras. Un show de Aerosmith en la isla estaba llamado a ser, al menos, tan importante y especial como el del “Rey del Pop”, y puedo asegurar que cumplió con las expectativas.

-          Puede que haya sido un concierto histórico para Aerosmith, puesto que, en un primer momento, la gira se llegó a publicitar como la última que los americanos darían por Europa, por lo que si es cierto, Tenerife podría haber sido partícipe del último concierto de la carrera de Aerosmith en el “viejo continente”.  En los últimos meses Joe Perry y Steven Tyler han dejado caer que queda banda para rato, teniendo en mente seguir, al menos, hasta 2020, año en el que se celebrarán 50 años de carrera. En 2014, y ahora hablo desde la experiencia personal, tuve la suerte de viajar a Madrid a ver el segundo show que Scorpions dio en el Palacio Vistalegre, siendo este aparentemente el último que darían en España. A día de hoy creo que ya son 5 veces las que los alemanes han pasado por nuestro país, así que esta debe ser una causa por la que no me termino de creer que el show en la isla haya sido el último de Aerosmith por Europa.

Los antecedentes:

En octubre de 2016 la banda oficializó el tour europeo Aero-vederci Baby! y anunciaron todas las fechas que estarían incluidas en el Tour, habiendo dos fechas confirmadas en nuestro país: Madrid y Barcelona.
Fue en noviembre cuando los periódicos de la isla comenzaron a disparar una serie de rumores sobre posibles negociaciones por parte de una importante fundación con los representantes de Aerosmith para un posible concierto aquí en la isla. Recuerdo mis nervios al leer aquella impactante noticia. Había quedado muy apenado de poder viajar a la península para verlos en vivo (los billetes son a veces muy caros),  y aquella noticia todavía me daba algunas esperanzas de verlos.
Fue poco antes de fin de año cuando se oficializó el esperadísimo concierto y salió el cartel en el que se confirmaba el Heliodoro Rodríguez López, estadio de mi querido Club Deportivo Tenerife. El primer día de la venta de entradas fue una auténtica locura, con una caída de la red de ventas online y con grandes colas en los puntos de venta físicos. La gente quería ver a Aerosmith.


La semana del concierto: 

8 días antes de la gran cita, los alrededores del Heliodoro comenzaron a llenarse de materiales enormes, de cajas y de camiones que fueron, día a día, usados para levantar sobre el césped el enorme escenario que pisarían “Los chicos malos de Boston”.
Fue el jueves 6 cuando en el aeropuerto Reina Sofía, situado en el sur de la isla, aterrizaba el avión privado que traía a Aerosmith hasta un territorio que nunca antes habían pisado. De ahí fueron trasladados a un lujoso hotel situado, también, en el sur.
El día 8, el esperadísimo día 8, el Heliodoro comenzó desde temprano a ser rodeado por numerosos incondicionales que habían comenzado a curiosear la zona para ver el ambiente que había por fuera del estadio, para visitar la gran tienda de productos oficiales de la banda (me tuve que comprar una camiseta de la gira jajajaja) y para comenzar a hacer cola para pillar un buen sitio cuando abrieran la puerta.

A eso de las 3 de la tarde, los que estábamos por fuera del estadio tuvimos la impresión de que era la banda americana la que estaba comenzando a probar sonido y a ensayar antes del show. Ciertas caras de sorpresa se dibujaron entre los presentes cuando el bajo comenzó a disparar con suavidad la inconfundible introducción de “Sweet Emotion”. Camisetas de Aerosmith, de los Rolling, de AC/DC…una marea de rockeros invadió el estadio. Obviamente había también un interesante porcentaje de espectadores que conocían solo una o dos canciones y que se pasaron el concierto grabando todo lo que ocurría (ahora está de moda ir a los conciertos para verlo por la pantalla del móvil).

La apertura de las puertas fue bastante puntual, pasando por un ejemplar control policial que en todo momento logró crear en los asistentes una sensación de seguridad muy agradable y positiva.

Los teloneros: 

Poco después de ubicarme en mi asiento, comenzaron las actuaciones de los teloneros que amenizaron la velada hasta la llegada del gran momento. Durante las dos semanas previas al concierto hubo cierta desilusión con las bandas que fueron contratadas para telonear a Aerosmith ya que no era Alter Bridge, quienes sí estuvieron en Madrid. Fueron dos artistas nacidos en Tenerife los que tuvieron el privilegio de subirse a las tablas del Heliodoro: Simón Salinas y La Pista Búlgara.

El primero, ganador de un concurso contra otros tres candidatos para poder ser telonero, dio una notable actuación de media hora para los asistentes que nos encontrábamos en el estadio. Si bien, tal vez, su sonido distaba mucho del de Aerosmith, desde lo personal agradecí esa mezcla de indie y algo de Rock más duro que me recordaba al de artistas españoles como Pereza o Leiva, que era el cantante de Pereza curiosamente.

La Pista Búlgara, que son una banda clásica de la isla, dio un conciertazo que comenzó a activar al público con su Rock más animado y festivo. El sonido no fue el mejor en algunos momentos de la actuación, pero sin duda se pudo disfrutar también de un buen show previo.

“¿¿Qué pasa chicharreros??”

Tras unos últimos retoques por parte del personal de Aerosmith, el reloj dio las 10 de la noche, la hora había llegado. Solo un par de minutos después se apagaron todas las luces del estadio y comenzó a proyectarse, bajo el acompañamiento del “Carmina Burana” de Carl Orff, un vídeo que repasaba la amplia trayectoria de la banda, con vídeos e imágenes que iban desde atrás hacia delante en el tiempo. Con mucho respeto y expectación la gente visualizaba el vídeo pensando en los que se les venía encima, hasta que comenzaron a aparecer sobre las tablas Brad Whitford, Joey Kramer y Tom Hamilton y los gritos comenzaron a imponerse.

Una vez se proyectó el logo de la banda, el speaker oficial de la banda, entre los nerviosos gritos de la fanaticada, hizo su tradicional presentación de la banda y, desde la plataforma apareció un imponente Joe Perry con su guitarra y comenzó la fiesta. Reconozco que una vez que vi a Perry ascendiendo hasta el escenario me eché a llorar como un crío. Es uno de mis guitarristas preferidos y el simple hecho de poder verlo en vivo a pocos metros de distancia era todo un privilegio para mí. Los acordes de “Let The Music Do The Talking” comenzaron a sonar en la calurosa noche santacrucera, hasta que la figura del incombustible Steven Tyler comenzó, también a aparecer por las escaleras de la plataforma y salió como una bestia al escenario, provocando la histeria colectiva que recibía calurosamente al legendario frontman. Tyler empuño el micrófono y a grito pelado soltó un “¿Qué pasa chicharreros?” que terminó de poner al púbico a sus pies. El primer tema dejaba claro que Aerosmith quería “dejar que la música hablara” y lo lograron. La voz de Steven, tan fresca y juvenil, pese a sus 69 añazos, sorprendía a todos los que estábamos allí congregados. No era normal que un personaje que ha vivido en el mundo de las adicciones, que tiene una edad avanzada  y que llevaba 8 semanas sin parar, cantando por toda Europa, estuviera dando al Heliodoro una clase de canto. El solo de Perry con slide fue otro de los momentazos de la introducción de la banda.

Sin tiempo para aplaudir explotó la legendaria “Toys In The Attic”, toda una sorpresa en el setlist al haber sido solamente incluida en un concierto de la gira. El público más conocedor de la banda se desgañitó en el enérgico estribillo al grito de “TOYS!!! TOYS!!!! TOYS!!!!!!! ARE IN THE ATTIC!!!” en el que brillaron los coros de Joe Perry. Steven comenzaba a volverse cada vez más loco, aprovechando un intermedio instrumental para coger una botella y comenzar a mojar a todos los presentes en la primera fila. Aunque luego lo tratará con más extensión, en esta canción fue el primer instante donde pudieron verse muchas sonrisas entre Steven y Joe, las dos figuras principales dela banda que, durante tantos años, tuvieron innumerables discusiones que terminaron convirtiéndose en una de las rivalidades más famosas del Rock Agradecí mucho esta sorpresa en el repertorio.

Foto extraída del Diario de Avisos
Tras un pequeño saludo de Steven en español entre los baquetazos de Kramer, el frenetismo se mantuvo con la llegada de “Love In An Elevator”, toda una declaración de intenciones que fue recibida por todos los fans de la banda con mucha sorpresa, acompañando en los versos con los “Oh Yeah”  y posteriormente en el estribillo. Brillaron aquí las guitarras de Brad y Joe, que dejaron claro que la edad no es impedimento para seguir siendo dioses de la guitarra. Aunque el momentazo del tema se lo llevó Steven, quien por los suelos acabó cantando mientras las cámaras lo grababan y aparecía en las pantallas contoneándose como si tuviera 30 años menos. ¿¿CÓMO ES POSIBLE QUE UN SEÑOR DE 69 AÑOS ESTÉ EN SEMEJANTE ESTADO DE FORMA??

Con los arpegios de “Livin’ On The Edge” la afición entera terminó de meterse de lleno en el concierto, cantando la letra, especialmente en los estribillos, donde 25.000 personas levantaron sus manos mientras gritaban el famoso estribillo. Joe volvió a sacar su clase con la guitarra con un solo de primer nivel que fue reflejado en las pantallas entre llamas. . Steven no tardó en dedicarnos un “Motherfuckers!!!” en uno de los parones del tema. Kramer se unió a la fiesta ayudando en los coros y en los gritos cuando Tyler le acercó el micrófono.

La batería de Kramer presentaba el inconfundible ritmo de “Rag Doll”, un temazo también calurosamente recibido por la fanaticada chicharrera. Joe tocando una especie de Lap Steel Guitar acompañaba a una imponente banda comandada por Steven que enamoraba a los presentes con sus bailes y con un megáfono.

Desde el primer momento Aerosmith con “Falling In Love (Is Hard On The Knees)" se metió al púbico en el bolsillo. Steven cantó con mucha veteranía un clásico del gran “Nine Lives”. Otro solo para el recuerdo por parte de Joe Perry.

Foto extraída de 
Tras un“¿¿Qué coño pasa aquí??” por parte de Steven, el vocalista presentó a Joe Perry en español como “el dios de la guitarra…JOE FUCKIN’ PERRY!!!”, quien saludó al público en inglés, hizo mención a su primera visita a la isla y les dio la bienvenida a la familia de Aerosmith con un Boogie Rock de Boston como “Stop Messin’ Around”, un cover de Fleetwood Mac”. Si bien Perry no es un cantante de primer nivel, cumplió bastante bien con su cometido, además de ofrecer al público un sublime solo de guitarra que terminó tocando de espaldas). Steven, lejos de pasar desapercibido, comenzó a tocar la armónica (me partí de risa cuando se la ofreció a Perry para que tocara mientras se marcaba el solo de guitarra) y acabó por los suelos de nuevo, contoneándose mientras tocaba.

Otro cover de Fleetwood Mac sonó en el Heliodoro. “Oh Well” mostró la mayor exhibicón de Joe a la guitarra, marcándose una buena serie de solos que dejan claro por qué es uno de los mayores genios de las seis cuerdas que han existido y que existirán.

El estadio recibió con gran emoción la llegada de la bellísima “Janie’s Got a Gun”, una de las grandes baladas de Aerosmith. Emocionante interpretación de un desatado Tyler que comenzó a provocar más de una lágrima entre los asistentes. Los 4 músicos músicos (5 si incluimos los teclados) clavaron el tema.

Entre risas, Steven y Joe cantaron gran parte de “Chip Away The Stone”, una canción festiva lanzada como single y años más tarde incluida en “Gems”, un álbum recopilatorio de la banda. Animada pieza que anticipó uno de los momentos de la noche.

Tras enseñar sus tatuajes y compartir un par palabras con los aficionados, Steven pidió un gorro prestado a una aficionada, del que hizo un par de bromas antes de que el piano anunciara la llegada a una de las grandes baladas de la historia del Rock y de estos americanos. “I Don’t Wanna Miss A Thing” emocionó a todo el Heliodoro, que acompañaba al showman al micrófono en los estribillos. Tyler cantó como los ángeles, bordando una de las mejores canciones de  esta hermosa velada.

Otro de los temas de la noche fue “Come Together”, la famosa versión de los Beatles que hace ya más de 30 años Aerosmith hizo suya grabando una versión que, a mi parecer, se traga a la de los Liverpool. Todos sonaron gigantescos, con un público que en cada estribillo gritaba como si fuera el último tema de la noche. Es en este tema cuando se vieron los mayores indicios de que las tensiones ente Steven y Joe que muchos años atrás existieron ya son historia. En el segundo puente del tema, comenzaron a mirarse, a señalarse  y acabaron ambos riéndose delante del micrófono como dos viejos amigos.

¡El setlist más largo de todo el tour!
Tras un vibrante solo de bajo por parte del gran Tom Hamilton, un virtuoso de las 4 cuerdas, se iniciaron los acordes de “Sweet Emotion”, otro clásico imperecedero de la banda que mantuvo al público metido por completo en el concierto. Joe Perry, ya mostrando su conservado cuerpo, usó la clásica Talk Box para acompañar a Steven a la voz. El solo de guitarra del mismo fue una auténtica pasada.

La locura volvió a imponerse en el Heliodoro con la introducción de “Eat The Rich”, donde las guitarras de dos vacilones Brad y Joe Perry, entre sonrisas de complicidad, comenzaron a puntear el famoso Riff de la canción que abría el legendario “Get A Grip”. El estribillo fue uno de los más coreados por la gente. Un tema que siempre gana en concierto.

Turno de uno de los momentos más emotivos de la noche. “Cryin’” provocó que al instante todo el estadio comenzara a encender sus mecheros. Steven disfrutó, se notó, cantando otro clásico de “Get A Grip”. Una balada tan bella como lacrimógena en vivo.

Sin duda, “Dude (Looks Like a Lady)” fue una de las canciones donde el Heliodoro disfrutó más de este show tan especial. Una canción festiva, que no puede caerse del setlist por su trascendencia y su buen feeling. El estadio gozó al ritmo de las animadas guitarras, de la base de Kramer y del bajo de Tom y se contagió de los pasos de baile de un desatado Steven. Cuando terminó la canción, banda hizo un amago de irse para que los ayudantes de la banda colocaran un piano blanco al final de la pasarela.  

Foto de Nicky Triphook
Tras unos minutos de espera, apareció Steven Tyler, siendo recibido entre gritos de emoción y agradecimiento. Una vez se sentó en el piano pidió a todo el estado que cantaran un “oe oe oe” que él dirigió como si de un profesor de canto se tratara. Seguidamente tocó un par de acordes al piano y, de manera cómica, dijo que tenía miedo de tocar la siguiente canción. Pocos segundos después comenzó una de las baladas más bellas que se han escrito. Los primeros segundos de “Dream On”  robaron el corazón de todos los asistentes que, entre lágrimas coreaban la preciosa letra de esta canción que nos invita a creer en nosotros mismos. Una pena que la guitarra de Perry no funcionara en el primer solo, algo que quedó completamente compensada en el segundo solo de guitarra, en el que el guitarrista apareció vestido con la camiseta del Club Deportivo Tenerife, con el dorsal 6 y con su nombre grabado. El Heliodoro al ver al veterano dios de las 6 cuerdas estalló en un mar de gritos que agradecían este detallazo dela banda. Como eterno hincha del equipo sentí una emoción muy especial al ver a Perry con la camiseta de mi “tete”. Será un momento que no olvidaré nunca en la vida. Entre gritos cerraba Steven Tyler uno de los himnos de la noche , así como una de las composiciones que mejor sonaron en esta noche para el recuerdo.

Tras una breve, y sorpresiva, interpretación de “Mother Popcorn”, la euforia terminó de imponerse con “Walk This Way”  clásico con el que la banda se despedía definitivamente de una isla que vibró durante 2 horas con estos dioses. El gran clásico de Aerosmith, la canción que rompió las fronteras que Europa en los años 70 había impuesto contra bandas del estilo de Aerosmith por sonar similares a sus Rolling Stones, sonó explosiva. La banda entregó toda la energía que les quedaba en el depósito, poniendo al público a bailar, a saltar y a gritar entre miles y miles de confetis que salían disparados desde la pasarela. Con un “Buenas noches Tenerife!!!!! Os queremos!!!!!!! Os queremos!!! Os queremos!!!” gritado a los mil vientos para que toda la isla lo escuchara, la canción y el concierto llegaba a su punto y final.
Una vez presentada toda la banda, Steven agradeció al público chicharrero su enorme acogida y habló de lo especial que este Tour ha sido para ellos. Poco a poco Kramer, Perry, Tom, Brad y, por último, Steven Tyler, que terminó de quitarse su camiseta para el fervor de las aficionadas presentes, se retiraron del escenario.

La isla vivió probablemente, y con mis respetos hacia Michael Jackson, la mayor noche musical de su historia, dejando claro que en Canarias hay un gran amor por el Rock y el Metal, y no solo por la música enlatada y la salsa.

Steven Tyler fue el gran héroe de la noche. Su facilidad para conectar con el  público se puso de manifiesto desde el primer segundo. Los 4 miembros clásicos que acompañan al saltarín Steven, además de los teclados, sonaron con mucha frescura, como en sus tiempos de antaño. Todo me hace pensar que queda Aerosmith para rato y que no será un adiós definitivo a Europa.

¡¡¡Un 10 para un show memorable de “los chicos malos de Boston”!!!

Gracias por semejante espectáculo!!! AEROVEDERCI BABY!!!!


Aquí tienes una selección de vídeos del show!!

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