domingo, 31 de julio de 2016

Iron Maiden - Powerslave (1984)

Calificación:
¡Ay Powerslave! Mira que eres bueno...

 Recuerdo hace unos años, cuando todavía era un "pipiolo", que logré descubrir a un amigo el maravilloso mundo de Iron Maiden. Tal fue su enganche, que no tardó en superarme en conocimientos sobre la banda. Yo tiraba por otros gustos además de la doncella. No tardaría mi amigo en acercarse a mí y decirme "hey tío! tienes que escucharte el Powerslave". En un primer momento no me llamó tanto. Había canciones que a primera vista me sedujeron, otras no tanto (¡qué tonto por mi parte!). Pasaron los meses y me puse un poco pachucho de salud. Mi amigo, al que le dedico esta reseña, me regaló en esos momentos este disco y el "Seventh Son of a Seventh Son" (¡casi nada!), y ahí comenzó mi adicción por este álbum, que rápidamente se convertiría en uno de mis preferidos de la banda y del Metal en general.

Dejándome ya de relatar mi vida, os invito a coger una máquina del tiempo (o de la melancolía) y viajar al año 1984.  El Heavy Metal británico vivía su mejor momento. Bandas como Motörhead, Iron Maiden, U.F.O o Saxon, entre otros, reinaban en la escena musical europea.

"La doncella" se encontraba en estado de gracia. Ya tenía 4 álbumes editados en solamente 4 años de carrera, todos merecedores de 5 estrellas, convirtiéndose en una banda de mucho nombre a nivel mundial. Pese al poco tiempo que había pasado entre cada disco, los cambios en la formación habían sido incesantes. En cada uno de los anteriores trabajos la formación era completamente diferente. El "Powerslave" rompió esta dinámica y mantuvo la alineación del "Piece of Mind": Bruce Dickinson como cantante, Steve Harris al bajo, en las guitarras Adrian Smith y Dave Murray y, para finalizar, Nicko McBrain en la batería.   

Aprovechando el tirón que habían tenido sus anteriores obras, los músicos no se durmieron en los laureles y comenzaron a preparar el disco que consolidaría su dominio en el Metal europeo de la época. La mayoría de los temas fueron compuestos en Jersey, donde curiosamente también se compusieron los de su predecesor "Piece of Mind". La grabación se llevó a cabo en los Compass Point Studios de Nassau, siendo posteriormente mezclados en Electric Ladyland (Nueva York). La nueva obra de los Maiden saldría el 3 de septiembre.

“Powerslave” es un disco redondo, un disco 10. Ya no hablamos solo de lo que te garantiza Maiden en cada disco, con sus canciones únicas, con letras de amplia gama temática y con esos instrumentales de toma pan y moja, sino que la producción de Martin Birch y el diseño artístico del disco, capitaneado por Derek Riggs, son también sobresalientes.

La portada nos transporta al Antiguo Egipto. Una gran pirámide encabezada por el mismísimo Eddie se levanta ante nuestros sorprendidos ojos. Me encanta la idea que tuvo aquí la banda y su equipo. Además, hay gran cantidad de detalles de lo más curiosos en la ilustración. Frases como "Indiana Jones Was Here 1941", "Bollocks", "Wot, No Guiness?", "What a Load of Crap" se pueden apreciar en el disco. ¡Ahhh! ¡¡y también la cara del mismísimo Mickey Mouse!!  

Estos británicos siempre han tenido la teoría de que "un disco se empieza con caña para ganarse al oyente". Así lo habían hecho antes ("Prowler", "The Ides of March" + Wrathchild", "Invaders" y "Where Eagles Dare) y lo seguirían haciendo en posteriores lanzamientos, como es el caso de "Moonchild" o "Caught Somewhere In Time". Si entendemos esta teoría, entonces no será difícil comprender por qué un trallazo como "Aces High" abre el disco. Basada en la "Batalla de Inglaterra", primera batalla de la historia desarrollada solamente por el aire en la Segunda Guerra Mundial, este temazo sirve para abrir fuego a un ritmo frenético. Bruce, experto en aviones jaja, canta como el genio que siempre ha sido los difíciles versos que suponen todo un desafío para la garganta de un mortal del montón, pero para nuestro amigo es pan comido. El puente- estribillo es imposible que no te seduzca. Todos los que hemos escuchado este tema hemos terminado cantando junto a Dickinson Los diferentes Riffs que se van originando, mientras Harris azota las cuerdas de su bajo y Nicko en la batería cumple con su labor, nos conducen por los 4 minutos y medio de duración del tema. Hubiera sido aún mejor que el disco abriera con el discurso de Wiston Churchill que aparece en el videoclip del tema y en todas las presentaciones de la banda en las que tocan este clásico. Mejor no se podía iniciar este largo y divertido camino.    

Uno de los Riffs más queridos y coreados de la discografía de la doncella sirve para adentrarnos en “2 Minutes to Midnight”, una de las grandes habituales en los setlist de la banda en cada gira. Gran estribillo que se presta a ser coreado hasta la saciedad junto a Bruce y los coros. Cada músico muestra su potencial en estos 6 gloriosos minutos de puro Metal.  El significado del tema solo puede ser comprendido si tenemos en cuenta el momento en que este disco está siendo grabado. La Guerra Fría, que enfrentó a dos bandos liderados por la URRS y los Estados Unidos, estaba dando sus últimos coletazos. El riesgo nuclear aumentaba en estos tiempos. Si una de las potencias se lo proponía, podía acabar con la humanidad pulsando un par de botones. Los científicos atómicos de la Universidad de Chicago crearon un reloj simbólico con el fin de mantener a salvo a la raza humana. Con este reloj se mide el riesgo de la especie humana, siendo la media noche la "destrucción total" de la raza. Por tanto Maiden en la canción nos cuenta lo cerquita que estábamos de ser cenizas. Es una composición de Adrian Smith y de Bruce, quienes gozaban de mucha inspiración por aquellos tiempos.

Momento de que los músicos nos demuestren por qué Maiden es una de las mejores bandas de la historia de la música. "Losfer Words" es un instrumental de lo más cuidado y técnico. Yo siempre seré más de Transylvania" por motivos obvios, pero el trabajo que hace cada uno de los chicos a lo largo de los 4 minutos es espectacular.
  
Ya la introducción de "Flash of the Blade" nos avisa de que se viene un gran tema. Tema bastante rápido, con un tono más oscuro en los versos, que obligarán a Bruce a ir variando los registros de sus cuerdas vocales tirando de graves y agudos a placer. El instrumental del centro me pone los pelos de punta. Guitarras gemelas punteando mientras Steve "Dios" Harris acompaña a las cuatro cuerdas.  La canción habla sobre un joven que quiere vengar el asesinato de su familia y para ello se entrena como espadachín. Se nota que Bruce es el compositor de este tema. El cantante se dedicó durante años al esgrima llegando incluso a recibir ofertas para ir a los Juegos Olímpicos. Como dato hay que decir que dos años más tarde esta canción fue elegida para ser la banda sonora de la película "Phenomena".

Turno de "The Duellist". Una gran canción made in Maiden, donde las guitarras se convierten en amas y señoras de la canción. Bruce llega a notas muy agudas y, como siempre, cumple a la perfección su labor de poner voz a la banda.  Gran coordinación de Dave y Adrian durante cada segundo. El instrumental intermedio es  de lo mejorcito de la canción, aportando cada uno de los músicos lo mejor que saben hacer para dejar otro momentazo en el disco.  Está inpirada en la película de Ridley Scott de 1978 que lleva el mismo nombre. Trata sobre el duelo que mantienen dos oficiales franceses durante la época napoleónica.

La segunda parte de "The Prisoner" (The Number of the Beast) llega con "Back in the Village", donde las guitarras vuelven a tirar de magia, como en "Flash of the Blade" y se fusionan a la perfección. El momento de los solos vuelve a ponernos los pelos de gallina. Una canción animada y muy recomendable siempre que escuches este disco.

Llegamos a la penúltima canción de esta obra, la homónima "Powerslave" . La influencia de los sonidos orientales se hace notar creando atmósferas parecidas a las de Egipto, lo que nos hace introducirnos en la ya comentada portada. Dickinson canta a la perfección cada segundo que le toca aparecer. La letra nos habla de  un faraón que se lamenta de su cercana muerte, negándose a desaparecer y lanzando una maldición para todo aquel que se atreva a molestar su descanso eterno. Lo mejor de la canción son esos riffs potentes que se convierten en la columna vertebral de la canción, creando en nuestra mente una aproximación a la época de los faraones y todos esos personajes.


Momento de subir el volumen al máximo y hacer la señal de los cuernos con nuestras manos. Es la hora de cerrar el disco con la canción del disco, una de las grandes de la historia de Maiden y una de las mejores del Heavy Metal. "The Rime of the Ancient Mariner" es "la canción". Hasta hace poco podía presumir de ser la canción más larga que habían editado los británicos, pero "The Empire of the Clouds" le arrebató este puesto que había mantenido durante más de 30 años. Este tema es la demostración de por qué nos gusta este género, por qué muchos nos aventuramos a probar suerte con algún instrumento y por qué el Heavy Metal es uno de los mejores géneros (si no es el mejor) que existen. Guitarras afiladas, que se unen formando melodías de lo más llamativas, un bajo que cabalga marcando el ritmo y una de las mejores piezas de batería que yo haya escuchado. Bruce Dickinson se corona ya como una de las voces más espectaculares del Metal, demostrando por qué se ganó el puesto de cantante unos años atrás.   En cuanto a la letra, como diría el propio Bruce, esto es lo que no tenéis que hacer si un pájaro se caga en vuestra cara. Se basa en la historieta de Samuel Taylor Coleridge, un escritor británico bastante conocido. En la introducción, el marinero comienza a contar su historia y narra a su fascinado oyente cómo su barco es arrastrado hacia el Polo Sur por una tormenta quedando atrapado en el hielo. Es entonces cuando hace su aparición el famoso albatros, que los marineros, que eran supersticiosos, lo saludaron creyendo en la histórica leyenda por la que se ha creído que este ave da buena suerte. Casualmente con su llegada el hielo se derrite y el barco puede continuar. El barco continúa su rumbo, siendo acompañado por el inseparable albatros, quien se convierte en un compañero de viaje de la tripulación.

Un buen día el marinero, sin razón aparente, mata  al albatros provocando, en un principio, la ira de la tripulación, pues veían en el pájaro a su salvador y a un enviado de Dios, pero al ver que no les pasa nada se olvidan y aceptan el acto de su superior.

"The mariner kills the bird of good omen
His shipmates cry against what he's done
But when the fog clears, they justify him
And make themselves a part of the crime."

(El marinero mata al ave del buen presagio
Sus compañeros lloran por lo que ha hecho
Pero cuando la niebla se disipa, lo justifican
Y se convierten en cómplices del crimen.)


Su celebración dura poco. La venganza del albatros no tarda en llegar, y pronto empiezan a sufrir una serie de desgracias. El barco se queda estancado en medio del mar, rodeado de agua que los hombres no pueden beber.

"Day after day, day after day,
we stuck nor breath nor motion
As idle as a painted ship upon a painted ocean
Water, water everywhere and
all the boards did shrink
Water, water everywhere nor any drop to drink."

(Día tras día, día tras día,
Estuvimos estancados sin aire ni movimiento
Tan parados como un barco pintado sobre un océano pintado
Agua, agua por todas partes y ni una gota para beber)

De repente ven aparecer otro barco que se dirige hacia ellos a toda pastilla. El barco llega y ven que trae a la Muerte y la Pesadilla de la Vida en la Muerte quienes se juegan a los dados las vidas del marinero y del resto de la tripulación: la Muerte se gana a la tripulación (que empiezan a caer uno por uno como narra el poema intermedio) y la Vida en la Muerte se queda con el marinero. El asustado marinero, rodeado de los cadáveres de sus compañeros, bendice a todas las criaturas del mar y de Dios. Esto provoca que el albatros caiga de su cuello y el barco comience a andar.

Finalmente, aparece un barquito en la lejanía tripulado por un ermitaño y su hijo, que salvan al marinero y el barco se hunde.  Cuando el marinero les cuenta su historia, queda por fin libre de sus pecados pero deberá contar su historia allá donde vaya para que la gente aprenda a amar a Dios y a todas sus criaturas. Gracias Harris por haber creado semejante himno.

Tras una serie de riffs demenciales, donde no dejaremos de mover la cabeza a tanta velocidad que nuestra cabeza correrá el riesgo de despegarse del cuello, el ritmo se rompe y entramos en un intermedio donde el bajo tiene el papel principal, acompañando un breve poema. No tardará en volver a acelerarse el ritmo, con un bajo que nos recuerda al de "The Number of the Beast". Bruce entra en escena y vuelve a cantar algunos riffs, mientras el resto se van uniendo a la fiesta, hasta que coge un poco de aire y hace uno de sus gritos, comparables con los del mejor Ian Gillan o, incluso, de Halford, y añadiendo después su malvada risa. Cuando explota la batería se inicia la locura instrumental, con un duelo de solos donde Adrian y Dave sacan a relucir todo el arsenal que les quedaba para este apoteósico final. Un par de lágrimas caen de mis mejillas provocadas por el subidón que me ha dado al escuchar el tema mientras escribo estas líneas. 


Así finalizaba un disco que no tardaría en llegar al número 2 en las listas británicas y al número 21 en las americanas. Este éxito aumentó aún más con el "World Slavery Tour", con el que la banda se embarcó en un viaje de 11 meses, donde pudieron tocar sus grandes éxitos por 28 países. Esta gira comenzó el  9 de agosto de 1984 en Varsovia y terminó en California el 5 de julio del 85. Fueron 187 conciertos en 331 días.


¡Y así es como se hace Heavy Metal!

2 comentarios:

  1. El mejor disco de Maiden para mi gusto! Y Rime of The ancient mariner... Dios mio! Para escucharla una y mil veces más

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    1. Muchas gracias Federico por el comentario! Para mí también es el mejor :) Y The Rime...ufff jajajajaja

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